Llueve sobre las ventanas, llueve sobre el asfalto, llueve sobre las hojas que ceden ante el peso agobiante de las gotas. Vaya como llueve.
Esas gotas incesantes no dan tregua al proceso natural de absorción e inundan ferozmente todo espacio disponible. Soñé ser una de esas gotas. Cómo pudiera con mi ser, mis pensamientos, mi espíritu inundar todo cuanto encuentre a mi paso?
Sin embargo estas copiosas e indistintas gotas no dejan huella. Una vez que cesa la lluvia, pasa el tiempo y el sol muestra un nuevo día, no queda remanente alguno que demuestre su paso por el mundo.
Pienso que mejor no quiero ser gota de lluvia.
Tuesday, November 10, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment